|
En la Villa de Guadalupe, la
Parroquia del Pocito ocupa un importantísimo lugar en la
devoción de los guadaupanos. La iglesia se desplanta
alrededor del pozo de agua que la tradición guadalupana
marca como el sitio de la cuarta aparición de la Virgen
de Guadalupe. Fué Construído por el Arquitecto
Tresguerras a finales del S. XVIII, en una planta
circular, con un estilo de trancisión hacia el
neoclásico. Su retablo sufría de pérdida del oro por
erosión y faltantes en tallas de madera. El trabajo de
recuperación tomó cuatro meses a un equipo de seis
restauradoras y un conservador.
Un retablo básicamente se
trata de un ensamble de maderas de diferentes calidades,
que sostienen una especie de fachada falsa en donde se
montan elementos arquitectónicos que ya no tienen una
función estructural, sino simplemente decorativa.
El retablo se aspiró con un
sistema de aspersión con trampa de agua, para capturar
el polvo acumulado por años, por el frente y por la
parte interior. Se procedió a hacer la detección de la
carcoma, resultado del paso de los distintos tipos de
xilófagos parásitos de la madera, se fumigó localmente y
por aspersión y se encapsuló completamente durante cinco
días.
Después de ventilar el área,
se resanaron los orificios, se repusieron faltantes de
tallas y elementos de estructura. Se aplicó hoja de oro
de 24k en las zonas faltantes, y por petición del
párroco, se difuminaron las líneas resultantes entre el
oro viejo y el oro nuevo con una mezcla de oro líquido
en un tono intermedio y barníz sintético para evitar que
se oscureciera en el futuro.
Se hizo una limpieza
superficial de los óleos de la “Guadalupana” y “Los
cinco señores” de M.Cabrera, y se aplicó rojo cinabrio
en la zonas de mesas y descansos intermedios como
reintegración de color original.
Por la parte interior del
retablo, se dejaron testigos destinados a que en un
futuro se pueda monitorear el movimiento interno del
retablo. (El subsuelo de la zona es altamente
higroscópico y justamente la capilla ha sido y es
actualmente objeto de reestructuración de la cimentación
y es constantemente monitoreada con un sistema a base de
gatos hidráulicos que la mantienen en posición vertical,
contrarrestando los movimientos del subsuelo).
Alternamente al retablo, se
hizo el sellado y la impermeabilización de la cúpula, ya
que las craqueladuras microscópicas en los azulejos de
talavera que la recubren por el exterior, permeaban el
agua de lluvia, afectando directamente el mural interior
de la cúpula y humedeciendo toda la capilla. |